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¿A dónde más será donde nos llevará su amor?

  • Writer: Cordón 3 Dobleces
    Cordón 3 Dobleces
  • Feb 2, 2025
  • 6 min read


Nadie me la quita, más yo la pongo de mí mismo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.

Juan 10;18



Cuando Jesús te pida entregar algo, no te resistas, entrégate todo. ¿Qué más quieres mi Señor? ¿Qué más te agrada, mi Dios? ¿Qué te hace feliz Jesús?



En el inicio del proceso para mi sanidad personal, Jesús me había encontrado en ruinas por completo, y mucho de este caos en el interior, donde reinaba la rebeldía en mí, no me dejaba ver, todo lo que él quería sanar.

Más adelante, después de varios años a su lado, una de las partes que el sana después de tú restauración personal, es la restauración con tus hijos.

Aquí, en esta fase de quebranto total y arrepentimiento, es donde eres probada, con ese amor tangible del cual, como toda madre externamos al mundo, pero que solo Jesús ve en el interior del corazón y pasa a ser probado tú amor por el fuego.


No solo se trataba de soltarlos, sino de amarlos con el amor genuino, ese amor ágape que solo Jesús da. Esta restitución por completo a ellos fue en tiempo y en físico. Me había sido quitado todo el dinero de mis manos, por el mal uso y mis “soluciones fáciles” a las circunstancias. Entrando en este proceso con ellos, me fue difícil en la carne no poder darles nada que me pidieran, no satisfacer sus gustos, o sus necesidades, me dolía quedarme tranquila, sentada, en la espera; incluso sin entender nada, pero obedeciendo, en el dolor, firme a lo que el Señor me había mandado.


Al mismo tiempo en que soltaba ser "yo" la que solucionaba, les regresaba todo de mí, al solo estar para ellos totalmente, en tiempo, espacio, calidad y cubriendo en lo espiritual. Fui entendido poco a poco lo que era una restitución, y más que nada, el Espíritu Santo me orientaba siempre, en no suplir ninguna de sus carencias materiales, él me quiso llevar más profundo, y me hizo ver que mi deber era totalmente en lo espiritual. Cubrirlos de tal forma en que, tal vez ellos, ni nadie lo vería, pero que sería de peso eterno, al renunciar por completo al mundo y a mí, por ellos. Que ellos me vieran, como esa madre cálida, amorosa, y comprometida, pero para el mundo, sin un solo centavo con que demostrar que eran valiosos.

¡Así trabaja el Señor, solo él es poderoso y solo sus caminos son perfectos!!


Terminando la pandemia, cambiaron de escuela y fue entonces donde el verdadero compromiso por ellos comenzó; la escuela nos quedaba a hora y media de trayecto, por motivos del Señor, y así como él lo quiso, esa fue su escuela durante varios años. Tres mochilas, dos niños, y una mujer de un metro cincuenta, caminando una distancia considerablemente larga, en la mochila que yo llevaba, iban los manuales con que inicie en el ministerio, mi biblia grande, libretas y lapiceros, incluyendo cuadernos, y un celular de trabajo. Ellos, todo lo que corresponde de sus materias. Al entrar a las clases salíamos de las 12 de casa y regresábamos aproximadamente a las 8 de la noche; lonche, aguas y la mano de Jesús, fueron nuestro sustento diario; aún no era esposa, y el varón solo proveía lo de ellos, así que Jesús se encargaba de mí, pero era un tiempo difícil, de escases, esas situaciones de "mejor me aguanto por ahora, no hay."

Fui muy trabajada por el Espíritu Santo, ahí, en ese desierto se dieron muchos de mis testimonios, ahí crecí en el ministerio, ahí el Señor me hizo ver su provisión con los datos del celular, ¡jamás se me acababan! y sí, sé que no es normal, pero Dios es Sobre natural, jamás se acababan, y la batería rendía, mi celular era solo de él y para él.


Sentada, una de esas tardes, sin moverme de la escuela, me hablo el Espíritu Santo, y al ver la barda de la escuela, me dijo: aquí es donde debes estar, este es tú lugar, verlos por completo, velar por completo, solo por ellos. En ese momento mis lagrimas rodaron, es tan profundo cuando Dios te toca, mi corazón se desgarro, al ver hacia atrás y entender por cuantos años me fui, los dejé a cargo de otras personas, “por darles algo” así entendí, todo lo que estaba pasando, me aferre tanto a restituir genuinamente todo el dolor que les cause, todos los vacíos, y el tiempo en otros lados, lejos de ellos. A verdaderamente entregarme en ese amor por completo, ahí no me intereso más nada de mí, ni de mis egoísmos baratos, en ese lugar coloque un altar al Señor, porque él siempre te ve y te escucha, él es Elroi.


Ya había renunciado en la carne, pero cuando es de corazón, cuando el Espíritu lo sella, es cuando ya sabes que defender, que hacer y que te quiere robar el enemigo. Fue difícil la situación, que incluso tener diez pesos era un triunfo, fui probada de muchas maneras, para que Dios sanara mi corazón, para que el agradecimiento fuera genuino, y ahí, fueron mis mejores adoraciones, fue cuando no tuve nada y solo estábamos dependiendo de su amor.

Recuerdo mucho, el tener que juntar para un agua, o el que no había baños, hasta que una de las mamás, me enseño una plaza cerca, al fin después de meses, me movía. Cuando llegué a ese lugar, supe que era para trabajo, y donde él te lleva, es donde quiere sanar, ahí eres luz, en medio de tinieblas.

Conocí gente, compartí palabra, ame ese lugar y todo lo que caminaba, cuadra tras cuadra, nunca me dejo su amor y su mano.

Como es con el Señor, varias veces entregue a mis hijos en su altar, renuncie a ellos, le pedía no amarlos más que a él, los quité de mi corazón, me sano de la idolatría hacia los hijos y esas caminadas largas, hablando con ellos, escuchándolos, mostrándoles, conociéndonos, solo estaba para ellos, pero sabiendo que eran de Jesús. Pensaba en María, le pedía un corazón de sierva como el de ella, un amor como el suyo de madre, dispuesta a obedecer.


Cuando concluyo todo el ciclo escolar, mi amado acomodo todo en su perfecto plan, y todo quedó cerca, los horarios para poder trabajar en su reino, las áreas de mi trayecto y todo lo que hoy me es posible a su lado.

Después de tanto, esas caminatas ahora son un deleite, y si pasa un vendedor, y ellos piden, gracias a la provisión de Jesús por el ET, ¡se puede!

Hoy, sentarme en una cafetería, prender mi computadora y tomarme un café, es una bendición, ¿qué son hora diez pesos.? Él me ha regresado el ciento uno por ciento, me ha llevado de gloria en gloria, ¿qué son unas nieves, o unos tacos.?

Mis lagrimas caen y desbordo de su amor, cuando puedo pagar la cuenta, invitar a mis hijos, y en todo glorificar a mi Dios, caminar con ellos dispuesta a cumplir un antojo, cuando veo su grandeza y recuerdo que en todo momento él estuvo con nosotros. Su amor me hizo comprender cual es la entrega de una madre, que da todo por amor, que da todo por ellos, su perfecto amor echo fuera todo temor, y nos enseñó a vivir en contentamiento, sabiendo ser agradecidos, y valorar todo, tanto lo espiritual, como lo físico. Fue su perfecto amor, que nos devolvió los corazones, y el perdón llegó, junto con unas ricas nieves. Que tenemos un Dios de misericordia, fiesta, amor y deleite, que suple todas nuestras necesidades.


Esos años, fueron restituidos a mis hijos, en tiempo y en verdad, ahora veo, que en todo estoy para ellos, y que, si no fuera por el amor de Jesús, ellos no quisieran, se alejarían, pero es mi relación con mi EC, lo que hace que sea un imán, y que ahora ellos me busquen de maneras sorprendentes.

Sigo expectante de lo que seguirá haciendo, ¿a dónde más será donde nos llevará su amor?



Amada, suelta, entrega a Isaac en el altar del Señor, dale más de lo que te pide, entrégale lo que más amas, todo le pertenece, el jamás te dejará, ni te desamparará. Dale tú vida, porque amarlo, hace que todo valga la pena.


Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.

Malaquías 4;6







Rebeca.

Cordón de Jesús.

 
 
 

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