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¡Feliz día del niño!

  • Writer: Cordón 3 Dobleces
    Cordón 3 Dobleces
  • May 1, 2025
  • 4 min read

Jesús dijo: «Dejen que los niños vengan a mí; no se lo impidan,

porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos».

Mateo 19;13


Gracias amado Jesús por el poder de tú amor, de tú gracia, por el amor en cada una de las familias.


Este año está siendo maravilloso, no importa cuantos obstáculos el enemigo de mi alma este poniendo, ver la luz de Cristo brillar en mi hogar es lo más satisfactorio que se puede sentir. Que su perfecta paz invada cada parte de los corazones es sobrenatural.


Hace varios meses atrás, había nacido en el corazón de mi hijo menor, el deseo de ir con uno de sus compañeros a un parque de atracciones, esto sucedió, después de dos ocasiones que fuimos, también por gracia y obra del Señor;


Al ver el lugar, quiso poder un día ir con su amigo, al platicarme, lo llevamos a oración, y aunque había obstáculos por parte de las circunstancias de su amigo, mi hijo oro con fe, creyendo y aguardando. Pasaron más meses, en ese transcurso, el Señor había estado poniendo en su corazón, orar por más cosas sobre su amigo, por las condiciones adversas que él estaba pasando con su familia, y en sus problemas que le contaba, pude ver el amor de mi hijo hacia su amigo, al llevarlo en oración en la congregación y pedir por las fuertes condiciones por las que en ese momento él pasaba; como sabemos, esta amistad fue probada, y hubo un problema más grande en la escuela y aunque entre ellos dos estuvieron bien, el enemigo levanto a su familia y las cosas cambiaron, a tal grado que hubo separación y distancia por medio.

Aquí es donde entra por completo la sanación y el consuelo de Jesús en los corazones de nuestros hijos. Al orar con mi hijo, podía saber sus intenciones, dolores y afrenta, por respeto, tuvimos que poner una distancia, pero el dolor claro que se seguía sintiendo, y aunque él fue fuerte, también decidió alejarse para no ocasionar más problemas a la vida de su amigo.


Algún tiempo dentro del mismo lapso pasó y con ello la sanidad emocional de los corazones y la obra poderosa de Jesús.

En una junta nos dieron la planeación para el día del niño, y esto consistía en llevar a toda la escuela ¡a ese parque de atracciones! Todo estaba planificado, el módico precio para disfrutar las instalaciones fue muy accesible, habría transporte ida y regreso, todo por completo dirigido por la mano poderosa de Jesús, se podía ver.

Pasó el tiempo, no lo volví a pensar, mi amado me había dirigido a orar por todo lo que conlleva, y lo hice, pero poco, no concentre mi atención tanto ahí.

Y el día llegó, claramente la emoción como niño estaba latente y al caminar juntos para su escuela, me dijo: sabes mamá, yo había pedido ir con mi amigo a este parque, y hoy no solo voy con mi amigo, ¡voy con todos mis amigos!

Fue ahí en que todo me fue abierto, y se revelo a mi corazón, quise llorar, pero solo me dijo: ¿¡podemos orar!?

Comenzamos y el Espíritu Santo hizo lo demás, en la oración le fue revelada la gracia de su obediencia, lo poco que le ha pedido dejar el Señor, él ha renunciado, los ayunos a los que lo levanta él ha accedido, y las oraciones que le ha instruido hacer específicas, las ha levantado, no lo entendía, pero esos pocos pasos de fe, de obediencia, obtuvieron su recompensa;


Y todo lo que él poco a poco ha soltado de su corazón, Jesús se lo recompenso multiplicándole. Entendí su corazón, él había levantado con mucha fe la oración y después había soltado con tristeza aquella ocasión a su amigo, entregó todo lo que la amistad llevaba, sin quedarse nada, sin reclamar. Y ahora ¡la espera había dado su fruto! el Señor estaba recompensándolo.

Caminado, orando, platicando al lado del Espíritu Santo, íbamos. Saber que estos momentos estaban por completo siendo guardados en nuestros corazones, le dije, mi amor, estas comprobando el poder sobrenatural de las oraciones, hoy estás viendo como son tangibles en la espera.


Al dejarlo en la puerta, comencé alabando a Dios, por su poder sobrenatural de amar, ahora me tocaba esperar toda la mañana su regreso, quería escuchar todo lo que había pasado, me tocaba verlo disfrutar, verlo sonreír, y estar sentada admirando la obra de Dios, darle ese espacio para crecer, me tocaba amarlo esperándolo.


Mis lagrimas caen cuando camino y veo hacia atrás, ¿Qué sería de mi sin ti, Jesús? Agradezco entera, de la inmundicia de donde me rescató, de lo perdida que estaba y a la perdición donde estaba llevando a mi familia, a mis hijos. Hoy veo su poder obrar en mi vida, en la vida de mis hijos, y por completo mi corazón se desborda, claro que con alegría celebro el día del niño, ¡claro que sí! Hoy tengo un motivo que celebrar, estos niños conocen Su palabra, hoy ellos tienen un propósito, y hoy ellos no son del mundo, su corazón le pertenece a Jesús, y claro que me alegro en este día, de ver su misericordia, su bondad y el amor infinito que le tiene a la familia. Me alegro por que nunca se rindió, y siempre me buscó, y porque él sabe el plan que tiene con cada hogar, con cada uno, jamás llega tarde, siempre tiene su tiempo perfecto; y oro porque esta nueva generación sea libre para llevar su evangelio a todo el mundo, sin que los detengan.


Gracias Jesús por poner tú mirada en mis hijos, por guardarlos en tú mano y por el propósito grande que tienes con cada uno de ellos.







Rebeca.

C3D MINISTERIO.

 
 
 

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