HASTA DE NUESTROS ANTOJOS, Él TIENE CUIDADO.
- Cordón 3 Dobleces

- Feb 11, 2025
- 2 min read
"LOS LEONCILLOS NECESITAN, Y TIENEN HAMBRE; PERO LOS QUE BUSCAN A JEHOVÁ NO TENDRÁN FALTA DE NINGÚN BIEN"
Salmo 34:10
¡SOLO TU AMADO DE MI ALMA ME HACES TAN FELIZ!
El estar caminado junto a mi Amado EC ha traído tantas bendiciones a mi vida que no me canso de darle ¡toda la gloria! Solo él es el amor de mi vida.
Mi et, es de un estado diferente al mío, de un País muy hermoso y bendecido por Dios, llamado México y como muchas sabrán, nuestra gastronomía es muy grande, muy extensa, muy variable en colores y sabores, ¡todo es muy rico! ¡Desde sus más suculentos platillos, hasta una tortilla con salsa!
La comida típica qué realizan en el Estado de mi et es muy rica, los guisos del Estado de Veracruz son un deleite. Honro el Estado de donde nació y de donde es mi et.
Mi Amado Jesús conoce mi paladar y sabe cuánto me gusta esta comida. Cuando mi et se fue de la casa, una de las cosas que llegue a extrañar, es que ya no iba a ir a degustar estas comidas y mi corazón se entristeció, porque aparte ya no vería sus hermosos paisajes, su color, su aroma, su frescura, todo lo que podía disfrutar al ir a ese hermoso lugar, y ya no lo tendría.
Cuando comencé con mi restauración personal, mi Amado empezó a darme consuelo y él en su infinita misericordia traía todo esto; por las mañanas podía sentir el rocío con un aroma delicioso a café, el olor al verde del campo y traía imágenes de los grandes árboles acompañados con una densa neblina que alegraba mi corazón. ¡Podía sentirlo al despertar! ¡Mi Amado el único que me entiende y consolaba mi corazón!
Empecé a orar qué si era su voluntad volver a comer algo de haya, pues hacerlo yo, se puede y lo he hecho, pero no sé si explico, el que lo hagan haya y comerlo ahí, es una gran diferencia.
Al paso de los años, mi Amado EC empezó a deleitarme con comidas de allá, el uso a mi et para empezar a traer. La primera vez que lo hizo, lloré tanto en mi Señor, preguntándole: ¿quién soy yo, para que tengas tan misericordia de mí? Pero el en su infinita bondad, me recostó entre sus brazos y me susurro al oído que me amaba, que era la niña de sus ojos y que siempre tendría cuidado de mí. Ahora que no faltan esos antojos en nuestra mesa, me ha traído unos tacos de carne y un guisado de pollo que lleva limón, todo de allá y eso me hizo feliz, tan amada y cuidada, tan protegida. Y es que, él está al cuidado de mí, ¡hasta de mis antojos!
Es un deleite hermosas hermanas, creer en un Dios vivo qué nos ama por sobre todas las cosas y que tendrá el cuidado necesario para que estemos bien siempre... y es aquí donde debemos contestarnos unas preguntas:
¿Qué es lo que tú le das para recibir tanto amor?
¿Él es el primero y el único amor de tu vida?
Cuando lo hagas tu todo, verás lo que él tiene para ti, ¡absolutamente todo, sin que falte nada!
Bendiciones.

Elizabeth.
Cordón Llenas de su Gracia.







Comments