I Will always love you.
- Cordón 3 Dobleces

- Jan 24, 2025
- 6 min read
Updated: Jan 25, 2025
Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza,
porque fiel es el que prometió.
Hebreos 10:23
Nunca ninguna de tus emociones las pasaré por alto, siempre las cuidaré.
Hace varios años, la primera vez que el et se había ido fuera por trabajo, en una de las llamadas con él, me preguntó cuál color quería para un regalo que me iba a dar, al responderle a él el color, le daba las gracias y la exaltación a mi amado ec, por poder ver su amor en este detalle. Corrí a contarlo con mucho entusiasmo a mi hermana, y con toda la emoción de saber que el Señor cambiaba el corazón de los varones, exaltamos y bendecimos a mi ec, y oramos por el et; Cuando el et regresó de ese viaje, llegó con un aparato nuevo, usándolo por él, y en eso me dijo, decidí quedármelo mejor yo. Claramente era mi obsequio, pero él prefirió hacer en rebeldía algo que Jesús había preparado para mí. Corrí avergonzada con ella de nuevo, pero esta vez, me sostuvo Jesús diciéndome que jamás me dejara avergonzada;
Al pasar el tiempo, decidí perdonar cada una de las acciones que le fueron permitido hacerme, eran unas tras otras, y en cada parte de esas cosas, me dolía mi corazón, pero se lo entregaba a mi amado. Y le contaba que, aunque me dolía, le perdonaba todo, porque sabía que él estaba siendo usado por el enemigo para que viviera menospreció. Solté cada acción en donde él estaba involucrado para hacerme ver que no tengo dinero, ganancias, ni entrada alguna de efectivo. En ese tiempo hubo un constante ataque por el enemigo para correr a solucionarlo por mi cuenta, como solía hacerlo en el pasado. Pero una y otra vez, solté y decía, aquí estoy no necesito nada, mi Señor provee todo, conforme a sus riquezas.
Jesús ya me había probado en lo material su fidelidad, y después de haber pasado una temporada en el pasado fuerte, él había mandado darme un celular para mí, de segunda mano, pero en muy buenas condiciones y de una gama alta, ese testimonio ya estaba, así que, en este caso, todo lo que acontecía no me importaba. Jesús jamás defrauda, me repetí una vez tras otra.
Vi de lejos, como espectadora, como todo le estaba siendo quitado a mi et, desde el “obsequio” que se quedó, hasta el celular “nuevo” que se había comprado y otro que había llegado, no sé muy bien de donde, pero tampoco lo pudo conservar. Cuando llegó el tiempo de escasez, él optó por vender todo y así pagar y poder subsistir varios meses. Fui muy tentada a involucrarme sentimentalmente en decirle “no lo hagas” pasará todo esto, Dios es grande. Pero una y otra vez el Espíritu Santo me traía los principios del libro: Yo obedecer a mi marido, ahí explica que todo recaerá sobre ti si sale mal, por haberle hecho cambiar de opinión. Entonces, oraba para que todo saliera conforme a la voluntad del Señor: buena, agradable y perfecta.
Así pasó el tiempo, y no supe más, tan solo vi todo lo que Jesús me dejaba ver.
Una tarde, el et regresa del trabajo y me dice: escoge un color, en eso, nuevamente estaba pasando lo mismo, pero en mi mente me dije: tranquila.
Y con tranquilidad y amabilidad en mi lengua, le agradecí y le dije, no muchas gracias, hay algunas cosas antes.
Él me dijo, está bien, pero es para ti, mira, y cuando me acerqué a un lado de él, ya estaba echo un pedido por medio del internet. Y ahí, justo ahí, me dijo Jesús: Nunca olvido una emoción tuya, velo por cada una de ellas, y jamás olvide lo que sentiste. Es tu restitución.
Corrí a mi cuarto de oración, y en sus pies, exaltaba y adoraba al único Rey de Reyes, al único que es incomparable y que nunca duerme el que guarda mi ser mi alma y mi corazón, porque le pertenece.
Al salir y estar en armonía con todos, no le demostré al et nada, no le dije absolutamente nada, y me esperé, aguardé en Jehová. Y comencé a orar por todo lo que conllevaba este regalo, el chofer, el pedido de todos, los que al igual que yo estaban en espera de sus productos, que alcanzara en su trabajo el Señor a este repartidor, por todo lo que me mostraba el Espíritu Santo.
Mi obsequio de parte de mi amado y mí restitución llegaba al día siguiente. En todo momento, el et estuvo pendiente, él solo él, estaba pendiente de la llegada de este regalo.
Cuando le conté a mi hermana, le dimos las gracias a Jesús porque es el único digno de alabanza, el único que jamás olvida ningún dolor tuyo, por más mínimo que sea. Al día siguiente, llegó, y ahí estaba ¡mi celular nuevo! un celular digno de ser enviado por Jesús no escatimó jamás un solo detalle, solo el que él quería que fuera para mí, lo abrí desde cero, nuevo, solo para mí y así como son las restituciones, fue cuatro veces más, el precio del regalo primero, y solo le costó a Jesús su sangre, y aunque el enemigo quiso robarle la gloria al Señor, jamás podrá. Él ya venció. Si lo hizo con algo material, ¿cuánto más, no podré esperar de él?
Él seguía diciéndome, que era una prueba más de su fidelidad, y que el et trabajara para darme a mí y a su familia lo mejor siempre. Pero si alguno no provee para los suyos, y especialmente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo. 1Timoteo 5;8.
Al otro día, cuando tenía que buscar las protecciones para la pantalla y lo pertinente, mi amado ya me había dicho meses antes, que me regalaba un anillito para la parte de atrás, ya lo había visto y todo, pero en ese tiempo no me alcanzaba. Ese día en que busqué todo, ahí, justo ahí, estaba, tal como él me dijo, y al pagarlo, ¡con descuento! ¡maravilloso! Cuando estaba insertando todo, me dijeron los niños, no, no, no sé ve bien, le pierde la vista y una función.
Fui tentada a no ponerle el regalo, y les dije: Jesús jamás, jamás, jamás, te avergonzará, todo lo que él da luce, y luce espectacular. Acto seguido, abrí el anillito, y lo coloqué: I Will always i love you, con forma de corazón.
¡Jamás me avergonzaré de ti, de tu Nombre ni de nada tuyo! ver esto en mis manos, y levantar el testimonio hoy, me hace entender que no es lo físico, lo material lo que ocupa el lugar, sino veo la expresión de su amor en los detalles más pequeños, tal vez los más insignificantes para alguien, Jesús está al pendiente de mí, de ti, a cada instante. Nunca te canses de darle la gloria mientras esperas. Hay más, esto no es el final, él sabe que voy por todo en esta espera, porque jamás escatimó, Romanos 8;32 y sé que él me ha dicho que hará: ¡TODO!
Esto solo es una sencilla muestra, esto no es todo por lo que uno persevera, pero mientras avanzo de su mano, voy contenta disfrutando cada temporada y de lo que, a él, le dé la gana darme en ella. Pedro, volviéndose, vio que les seguía el discípulo a quien Jesús amaba, el que en la cena se había recostado sobre el pecho de Jesús y había dicho: Señor, ¿quién es el que te va a entregar? 21Entonces Pedro, al verlo, dijo a Jesús: Señor, ¿y éste, ¿qué? 22Jesús le dijo: Si yo quiero que él se quede hasta que yo venga, a ti, ¿qué te importa? Tú, sígueme.… Juan 21;21.
Él siempre satisface todas las áreas, y jamás llega tarde. Ahora sé que trabajar para él, amarle, servirlo y estar a sus pies es y siempre será la mejor decisión.
Gracias amado mío, porque jamás pasarás por alto una emoción mía, las cuidas y las guardas y hoy te exaltó.
El Señor cuida de los hombres honrados; y mantendrá la herencia de ellos para siempre. En tiempos difíciles no serán avergonzados,
y en tiempos de escasez tendrán abundancia.
Salmo 37:18-19

Rebeca.
Cordón de Jesús.







Comments