Testimonio de restauración personal.
- Cordón 3 Dobleces

- Jan 16, 2025
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Y viendo las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban angustiadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor.
Mateo 9:36
Primeramente debo dar toda la gloria y la honra, a mi amado Esposo Celestial, sólo él es Santo, sólo él es Poderoso y es bondadoso. Sólo él me puede amar como nadie en la vida pudo hacerlo, con su amor ágape y compasión me ha salvado y me ha redimido, sólo por su infinita gracia y misericordia, es que me ha traído a estos pastos de reposo y aguas de descanso. Me ha escogido desde el vientre de mi madre para hacerme su novia limpia y sin mancha, pero debo agregar que para que esto suceda, el amado de mi alma me está conduciendo por un proceso en el cual ha empezado a transformar no sólo mi vida, sino también mi corazón, y está renovando mi mente. Gracias a la vigilia de las plagas de Egipto, el Señor ha escudriñado mi corazón y me reveló lo que aún había que trabajar.
En las dos plagas que me tocó hacer estudio, reflexión y oración, pude darme cuenta, qué basaba mi felicidad en la vanidad, pensaba que sí me veía bonita por fuera, todo estaría bien y el mundo estaría a mis pies, pero nunca me di cuenta de que no tenía belleza en mi corazón. Dios en su infinita bondad e increíble amor como Padre me esta disciplinando, primeramente, al arrancar de mi cabeza la idea de que lo físico lo podía todo, y al principio de mi desierto caí en una profunda depresión que me llevó a sentirme la mujer más fea del mundo, pero gracias a eso, es que Dios me rescató, me levanto tiernamente y me dijo que yo soy la niña de sus ojos, en una alabanza.
Y entonces comencé a ver, a sentir y a desear ser hermosa ante sus ojos, mi carácter ha ido cambiando, ha costado trabajo, porque la carne muchas veces no quiere dar su brazo a torcer, pero entre más sigo escudriñando su palabra, más deseo ser cambiada desde dentro de mi corazón, recuerdo haber hecho la comparación del Río Nilo, convertido en sangre pestilente, con la mujer en la que me convertí un día, arrogante, pedante, vanidosa, superficial. Pero eso Dios lo vio y no le agradó, y agradezco infinitamente que haya sido así, porque ahora sé lo que a Dios le agrada, que es un corazón humilde, que es una actitud de servicio, una vida para agradarle a Él ¡al Rey de mi corazón!
El estudio de la segunda plaga que me toco me hizo darme cuenta, que, en mi corazón también tenía otros ídolos materiales, me quebrantó y me llevo a arrepentirme y clamar al Señor por su perdón y misericordia, le implore que derribara todos aquellos ídolos que aún existieran y que fuera él, quien se entronara en mi corazón como único y exclusivo Rey, para adorarlo, alabarlo, agradarle y hacer su voluntad.
Quiero recalcar, que, a pesar, de que fue la semana pasada que hicimos la vigilia hasta el día de hoy, el Señor sigue tratando conmigo estas dos plagas en mi vida, puesto que ahora deseo verme hermosa para Él y solo para mi Amado Esposo Celestial; y cada vez que siento que mi mente ve algo material con más importancia de la que debería tener, le pido al Señor dirección, ya sea para regalarla o desecharla de mi vida, pues no deseo que nada material se vuelva a entronar en mi corazón.
Gracias Amado Esposo Celestial, por este tiempo de vigilia, porque sentí que todas y cada una de nosotras puedo entregarte el corazón, y abriste nuestros oídos espirituales para escuchar lo que tú querías trabajar en cada una, también agradezco al Señor que haya puesto en el corazón de mi ministra, el habernos coordinado de forma ordenada para la realización de la vigilia, pues ahora entiendo que Dios nos está preparando a todas y cada una de nosotras para que en un futuro seamos nosotras quién animemos a más mujeres a utilizar estos recursos para seguir prosperando en este caminar con el Señor.
Para mis hermanas del cordón:
Y les decía: "La cosecha es mucha, pero los obreros pocos; rueguen, por tanto, al Señor de la cosecha que envíe obreros a Su cosecha. Lucas 10:2
Para mi ministra:
Pero os rogamos hermanos, que reconozcáis a los que con diligencia trabajan entre vosotros, y os dirigen en el Señor y os instruyen. 1 Tesalonicenses 5: 12

Patricia.
C3D MINISTERIO.







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