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Una sola palabra tuya, bastará para sanarme.

  • Writer: Cordón 3 Dobleces
    Cordón 3 Dobleces
  • Jan 26, 2024
  • 3 min read

Enero 26 2024

Yo les traeré sanidad y medicina; los curaré y

les revelaré abundancia de paz y verdad.

Jer:33,6


Hace unos años me detectaron un padecimiento en la piel, que se llama psoriasis, siempre lo he tratado, pero hace un mes aproximadamente no paraba en afectar de manera imparable esta enfermedad en mi rostro, pensé que e iba a seguir empeorando, pasaban los días y eso me entristecía y afligía muchísimo, ¡no saben cuánto! Le pregunté a mi amado Dios que pasaba, ¿que he hecho mal Señor ante tus ojos? dímelo para yo rectificarme y pedirte perdón.

Pero Dios, solo me decía en cada devocional y lectura, que confiara en Él.


Me acuerdo orar más veces por mi sanidad física, hasta incluso me acuerdo estar en el parque con mis hijos y esa vez le dije: Señor no me voy de este parque hasta que tú me digas que quieres que haga Señor, no me voy hasta no escucharte. Y saben que, amadas, mi Señor en ese tiempo en que estaba orando, me hizo sentir la fortaleza del Espíritu Santo, en que continúe tranquila y confiando en Dios, me sentí aliviada y más tranquila, sobre todo; luego regresé a mi casa y oré en la noche, le dije a mi amado Señor que yo confío en El, en que Él me puede sanar. Recuerdo que ese voto de confianza que le di a mi Señor en esa noche postrada a sus pies no fue de un momento a otro, no amadas, aún esas cosas toman su tiempo y proceso, a mí me tuvo que pasar ese problema de mi piel, para que mi confianza en Dios crezca y se centre más en El. ¡Bendita sean la prueba que nos ayudan a formar nuestro carácter y paciencia!


Al paso de los días, un hermano en Cristo, que no veo hace muchos años, me mando un audio saludándome y dándome esta promesa de mi amado Señor:

yo les traeré sanidad y medicina, aquí yo les traigo mi paz...

Me dijo que descansé, que solo confié en Dios, saben amadas, esto de mi piel nadie lo sabía, solo mi esposo terrenal, y mi amado Señor; tomé esa promesa para mí, y en ese momento al escuchar ese audio dije: “Señor gracias yo recibo esa promesa de parte tuya, sé que viene de ti”.


Le pedí a mi esposo terrenal antes de irme al doctor, que me bendiga, y el oró por mi muy hermoso, como nunca lo había hecho, con las palabras justas y exactas para mi sanidad. Ese día compré una crema, y oraba: “Señor este es el medicamento que tú me has dicho, lo declaró por fe y lo recibo en el nombre de mi Señor Jesucristo”. Al regresar a casa, para la gloria de mi Dios, desapareció todo el problema de mi rostro.

¡Alabado sea mi Dios que cumple sus promesas!

Sé que la psoriasis es una enfermedad que no tiene cura, pero también sé que hay enfermedades que son espirituales, y saben, estoy ahora en eso, en vencer espiritualmente esa psoriasis, porque por fuera ya lo hizo mi Señor, ahora quiero vencer y derrotar esa iniquidad con la ayuda de mi amado Jesús, porque sola no podré.


Toda la honra y la Gloria solo al Único que es capaz de sanarme, con una sola palabra, amen.




Emma.

Chile.

 
 
 

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